Me maneja, me controla, me
manipula tal marioneta. Llegué al punto de entender que él no es mi felicidad
pero de él depende que sea feliz;
él logra que con una de sus sonrisas mi mundo ilumine y no quiero que sea así,
ya no. El gobierna mi alma, mi corazón, mi ser.

No hay comentarios:
Publicar un comentario